Bri Guy se corre de puro placer con su culo bien abierto
Bri Guy no lo podía creer cuando descubrió que su culo podía darle tanto placer sin necesidad de tocarlo. Al principio solo quería probar, pero cuando se sentó sobre su propia mano y empezó a mover las caderas, todo cambió. Sentía cómo sus dedos entraban y salían, cómo su agujero se abría más de lo que imaginaba, y eso la volvía loca. Cada vez que empujaba hacia abajo, un gemido escapaba de su garganta, y el sonido de su piel chocando contra su palma la excitaba aún más. No podía creer lo mojada que estaba solo por esto, cómo su cuerpo respondía sin que nadie más la tocara. Cuando metió otro dedo, el placer fue tan intenso que tuvo que morderse el labio para no gritar. Su culo se sentía tan lleno, tan estirado, que cada movimiento le provocaba un escalofrío. Sabía que estaba cerca, que iba a correrse sin que nadie la penetrara, solo con sus dedos y su propia lujuria. Y cuando por fin llegó el orgasmo, fue tan fuerte que su cuerpo entero tembló. Se dejó caer hacia atrás, jadeando, con la mano todavía dentro de su culo, sintiendo cómo los espasmos la recorrían. 'Dios, ¿cómo no lo hice antes?', pensó, sonriendo mientras su cuerpo seguía vibrando de placer. 'Esto es solo el principio, cariño', susurró, sabiendo que su culo tenía mucho más que ofrecer.