Claire chupa hasta las pelotas y luego se deja empotrar
La polla de Jeff Lacy es más gruesa de lo que Claire imaginaba, pero eso no la detiene: se la mete entera en la boca, tragando saliva como una profesional mientras él le agarra el pelo y la empuja más adentro. Ella gime ahogada, pero no se queja, solo chupa con más fuerza, sintiendo cómo la verga le llena la garganta hasta hacerle lagrimear. Cuando él la voltea y la pone a cuatro patas, Claire descubre que el culo le arde de anticipación: nunca había sentido una polla tan dura entrando de golpe, estirándole el ano con cada embestida. Jeff gruñe al ver cómo su verga desaparece entre las nalgas de ella, brillantes de lubricante, y acelera el ritmo hasta que los gemidos de Claire se vuelven más agudos. Ella se corre primero, temblando, pero él no se detiene: la agarra de las caderas y la penetra más profundo, hasta que el chorro caliente le salpica el coño y la espalda. Claire se queda jadeando, con la boca entreabierta y un hilo de baba colgando de la comisura, mientras la corrida de Jeff le resbala por los muslos. En el suelo, junto a sus pies, queda el consolador que ella usaba antes, ahora olvidado.