Vanna Bardot y su culo destrozado en un gangbang anal salvaje
La habitación olía a sudor y lujuria, las paredes vibraban con los gemidos ahogados y los golpes secos de carne contra carne. Vanna Bardot llevaba horas provocándolo, enviando fotos de su culo perfecto en tanga, rozándose contra él cada vez que pasaba, mordiéndose el labio con esa mirada que prometía dolor y placer. Rob Piper ya no aguantó más: la tiró sobre la cama, le bajó el tanga de un tirón y le hundió los dedos en el culo sin avisar. Ella gritó, pero no de miedo, sino de anticipación, porque sabía que esto era solo el principio. Derek Savage entró en escena con la polla más gruesa que había visto en su vida, y cuando se la clavó de una estocada hasta las pelotas, Vanna arqueó la espalda y empezó a gemir como una perra en celo. El gangbang se volvió un caos de pollas entrando y saliendo, de saliva chorreando por sus muslos, de dedos apretándole las tetas mientras la empotraban contra el colchón. En más de 23 minutos de escena, la penetraron por todos lados, le escupieron en el culo, le abrieron las nalgas hasta que se le vio el ano dilatado, y cuando por fin se corrieron dentro de ella, Vanna quedó temblando, con la polla de Rob Piper aún enterrada hasta el fondo mientras miraba a Derek Savage con una sonrisa satisfecha.