La madura de 70 años me dejó empotrarla hasta el cuello del útero
Esa tarde en su cocina, la vieja me miró con esos ojos de puta celosa que quería vengarse del marido cornudo. Se bajó el tanga con las manos temblorosas y me mostró el culo gordo, bien abierto, ya mojado de solo pensar en mi polla. La agarré de las caderas y le metí toda la verga de una estocada, escuchando cómo gemía como una perra en celo mientras le mordía el cuello. Cada vez que la penetraba, sus tetas grandes rebotaban y el sudor le corría por la espalda, marcando las huellas de mis dedos en su piel flácida. Le di tan duro que hasta Biggloryxxx se hubiera corrido viéndola así, con el coño chorreando y el ano dilatado. Cuando le solté la corrida adentro, gritó como una loca y se sacudió entera, dejando mi leche gotear entre sus muslos abiertos. Al terminar, el tanga roto quedó tirado en el suelo, manchado de su flujo y mi semen.