Melissa Pitanga se deja romper el culo con esa polla dura
Llevabas días imaginando cómo sería sentir esa polla gruesa entrando en tu culo mientras Melissa Pitanga te miraba con esos ojos de puta hambrienta. La tensión se acumuló en cada roce casual, en cada mirada robada cuando creías que nadie veía, hasta que por fin te acorraló contra la pared, sus manos apretando tu culo antes de empujarte hacia la cama. Vas a ver cómo se agarra las nalgas con fuerza mientras te clava esa verga hasta las pelotas, sus gemidos agudos rebotando en las paredes cuando el dolor se mezcla con el placer. Imagínate el sonido húmedo de su coño chorreando mientras se frota contra tu pierna, desesperada por más, antes de que te ordene ponerte de rodillas y chupar esa polla como si fuera la última vez. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se arquea hacia atrás, el culo bien abierto para recibir cada embestida, hasta que el sudor le pega el pelo a la frente y las uñas se clavan en tu espalda. No va a parar hasta correrse con un grito ahogado, el semen goteando entre sus nalgas mientras ella se queda temblando, con la polla aún enterrada en su culo como si no quisiera salir nunca. Y al final, solo queda el olor a sexo en el aire y la marca roja de tus dedos en su piel.