Eva Sins reventó el sofá montando una polla enorme
La sala estaba iluminada por la luz tenue de la lámpara, el sofá de cuero negro crujía bajo el peso de sus cuerpos enredados. Tú vas a ver cómo Eva Sins, esa perra insaciable, llevaba todo el día provocándome con mensajes calientes, fotos de su culo apretado en tanga, rozándose contra mí cada vez que pasaba. Sabía que no iba a aguantar, y cuando por fin me empotró contra el sillón, te vas a poner durísimo cuando sientas cómo su coño chorreante se deslizaba sobre mi verga, mojada y lista para ser reventada. Imagínate que, mientras ella gemía como una loca, me montaba a horcajadas, rebotando sus tetas gigantes contra mi cara, sus muslos apretándome la cintura mientras su culo se tragaba mi polla hasta el fondo. Cada embestida era más salvaje, más intensa, sus gritos llenaban la habitación mientras ella no paraba de gemir: '¡Dame más, cabrón, házmelo hasta que me rompas!'. La puta no tenía suficiente, así que la giré de espaldas, le separé las nalgas y se la metí de una estocada, sintiendo cómo su culo virgen se ajustaba a mi verga como un guante. La penetré sin piedad, sus uñas clavadas en el sofá mientras yo le partía el culo con cada embestida, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla, lista para recibir mi corrida. Cuando al fin me corrí, inundando su culo con mi leche espesa, ella seguía gimiendo, preguntándose si al día siguiente tendría marcas de mis dedos en sus muslos, recordando lo bien que se sintió ser follada como una puta.