Bella Rolland se entrega al anal extremo con el macho Vince Karter
Aquel día decidí que mi culo no tenía límites y Vince Karter sería el encargado de demostrármelo. Me arrodillé frente a él, mi coño ya mojado de anticipación, mientras su polla gruesa se balanceaba frente a mi cara, pidiendo ser chupada. 'Hoy vas a aprender lo que es ser mi perra', me susurró al oído, y yo asentí, lista para obedecer. Primero me obligó a montarlo en cowgirl, sintiendo cómo su verga me abría de par en par, cada embestida más profunda que la anterior. Gemí como una puta en calor, pero él me calló con un azote en el culo, recordándome quién mandaba. Luego me puso de perrito y me empotró hasta que mis muslos temblaron, su polla entrando y saliendo a un ritmo brutal. Me corrí gritando, pero él no había terminado: me hizo abrir la boca y me llenó de leche caliente, marcándome como suya. La próxima vez, prometo que mi culo estará aún más abierto para él, preparado para lo que decida hacerme.