Gladnijura se calienta con un dildo enorme y su culo aprieta sin piedad
Yo ya llevaba horas viendo cómo Gladnijura se movía por la casa con esa lingerie ajustada, rozándome cada vez que pasaba, mandándome fotos de su culo perfecto en el espejo. Sabía que lo hacía a propósito, que quería que me volviera loco, y cuando por fin se arrodilló frente a mí con ese dildo gigante en la mano, supe que no aguantaría mucho. Le ordené que se inclinara sobre la cama, con las nalgas bien levantadas, y empecé a frotar la punta del dildo contra su agujerito apretado, escuchando cómo gemía cada vez más fuerte. Primero metí solo la punta, sintiendo cómo su culo se resistía, pero luego lo empujé de una estocada hasta que el dildo desapareció entero dentro de ella. Gladnijura gritó, pero no se quejó, solo me pidió que lo moviera más rápido, que la llenara hasta el fondo. Yo obedecí, embistiéndola sin descanso, sintiendo cómo su culo se ajustaba a cada centímetro del juguete. En más de 25 minutos de escena, la hice correrse tres veces, con el dildo enterrado hasta las pelotas, y cuando por fin lo saqué, su agujero quedó abierto y temblando. Al terminar, Gladnijura me miró con una sonrisa pícara y me dijo: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte a esto.'