Jessica Night se cobra venganza con anal salvaje tras mamada profunda
Esa tarde en mi habitación, con la luz tenue y el olor a sexo flotando en el aire, decidí que era el momento de enseñarle a ese tipo lo que era un verdadero castigo. Llevaba semanas imaginando cómo hacerle pagar por ignorarme, y cuando lo vi arrodillado frente a mí, chupando mi coño como si su vida dependiera de ello, supe que había llegado la hora. Te voy a contar cómo lo humillé, cómo lo hice gemir mientras le clavaba mi culo perfecto hasta que sus dedos se hundían en mis muslos. Primero lo dejé chuparme la polla de su ex, imaginando que era la mía, y cuando estuvo bien duro, lo obligué a ponerse de rodillas otra vez. Me monté sobre su cara, frotando mi coño mojado contra su boca mientras él luchaba por respirar, y luego, sin avisar, me bajé y le ordené que me empotrara por detrás. Sentí cómo su verga entraba de una estocada, llenándome entera de golpe, y empecé a moverme como una diosa, marcando el ritmo para que supiera quién mandaba ahí. Cada vez que me penetraba, gemía más fuerte, y cuando ya no aguanté más, le dije: 'Córrete dentro, pero no te atrevas a tocarme después'. Y así lo hizo, llenándome hasta que su leche caliente resbaló por mis muslos. ¿Te gustaría estar en su lugar, sabiendo que nunca podrás tenerme como él?