MistressAe destrozó el culo de Mr X en un duelo de fisting extremo
—Te voy a enseñar por qué las rusas ganamos siempre, cerdo inglés— gruñó MistressAe mientras se ajustaba los guantes hasta los codos, sus uñas pintadas de negro brillando bajo la luz. Mr X ya estaba arrodillado, el culo en pompa, las nalgas separadas con sus propias manos, temblando al ver cómo Anna Petrovna se acercaba con lubricante y una sonrisa de desprecio. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagínate el dolor cuando los dedos de MistressAe empezaron a abrirlo, uno a uno, hasta que el primer puño entró de golpe, haciendo crujir sus músculos como si fueran de gelatina. El inglés gritó, pero ella no se detuvo: metió el segundo puño, estirándolo hasta que sus nudillos chocaron contra su próstata, y él gimió como un animal herido. Anna Petrovna se rio mientras le escupía en la espalda, marcando su territorio. —Esto es por robarme a mi sumiso— susurró, y entonces vino el tercer brazo, el más brutal, el que lo dejó llorando de placer y agonía. El sudor le corría por la espalda, el culo abierto como un abismo, y yo solo pensaba en cómo su ex amante estaría ardiendo de celos al verlo así, completamente dominado. Ahora mismo, mientras escribo esto, sigo sintiendo el calor de su humillación en mis manos, y no hay nada más dulce que eso.