Hazel vacía a Vince con su culo y su boca
—'¿No quieres que te chupe hasta dejarte seco?'— le susurró Hazel a Vince, rozando sus labios con la punta de la lengua. Llevaba días provocándolo con fotos mojadas, rozándose contra él en el sofá, susurrándole al oído hasta que el pobre no aguantó más. Cuando por fin la tuvo desnuda, con sus tetas naturales rebotando al ritmo de sus embestidas, Vince no pudo resistirse a hundir su polla gruesa entre esos labios carnosos, sintiendo cómo ella tragaba cada gota de su leche caliente. Pero Hazel no se conformó: se dio la vuelta, arqueando el culo perfecto para que Vince lo empotrara sin piedad, gimiendo cada vez que su verga gruesa rozaba su punto G. Vince le agarró las caderas con fuerza, sintiendo cómo su coño chorreaba de excitación mientras la penetraba una y otra vez, hasta que Hazel gritó pidiendo más. —'Dame tu leche en mi culo, cabrón'— exigió, y Vince no pudo más: se corrió dentro de ella, llenándola hasta el fondo mientras Hazel gemía de placer. Al final, Vince solo pudo susurrar: —'Eres una puta insaciable'— mientras Hazel se lamía los labios, satisfecha.