Mi hermanastra Carahoney me espió y me chupó la verga hasta reventar
El vapor del baño aún empañaba el espejo cuando escuché el crujido de la puerta. Sabía que era ella, que no podía resistirse a verme desnudo después de la ducha, con la polla ya dura y goteando. ¿Te gustaría estar en su lugar, viéndome así? Se arrodilló frente a mí, desafiándome con la mirada mientras sus dedos rozaban mis pelotas, apretándolas como si me retara a ver si aguantaba. '¿Crees que puedes hacerme correrme antes de que te lo pida, perra?' le dije, y ella sonrió antes de meterse mi verga entera en la boca, chupando con fuerza hasta que mis rodillas temblaron. Sus labios carnosos se cerraban alrededor de mi tronco, su lengua jugueteaba con el glande, y cada vez que gemía, las vibraciones me volvían loco. 'Más fuerte, puta, o te empotro contra la pared y te lleno el coño de leche', le ordené, pero ella solo aceleró el ritmo, tragando mi verga como si fuera un desafío personal. Sentí el calor de su garganta cuando la empujó hasta las pelotas, y el sonido húmedo de su saliva mezclándose con mis gruñidos llenó el cuarto. 'Voy a reventarte la boca, hermanastra', le advertí, pero ella no se detuvo, solo apretó más fuerte con los labios, succionando como si quisiera vaciarme. El primer chorro le golpeó la garganta, pero ella no se apartó, tragando todo mientras seguía chupando, hasta que mi polla quedó sensible y ella se limpió los labios con el dedo, mirándome con esa sonrisa de victoria. ¿Te atreverías a aceptar su reto?