La empleada caliente le da al jefe el trío que tanto quiere
La Jasmine Jae, con sus tetas enormes rebotando bajo el uniforme ajustado, no pudo resistirse cuando el jefe Maximilian Gambero le susurró al oído que ganaría un extra si se dejaba usar por él y sus amigos. Él ya le había metido la polla hasta la garganta la semana pasada mientras Tamara Grace le agarraba el culo desnudo, así que esta vez no hubo excusas: se quitó las medias de red sin pensarlo y se arrodilló frente a los tres hombres con la boca bien abierta. Tamara no perdió tiempo y le agarró la cabeza para hundirle la polla hasta la garganta, haciéndola atragantarse con cada embestida mientras Jasmine gemía con los ojos llorosos y la saliva resbalando por su barbilla. El jefe, Maximiliano, no aguantó más y le agarró las tetas enormes, apretándolas con fuerza mientras le escupía en la cara y le ordenaba que se pusiera a cuatro patas sobre la mesa del despacho. Tamara y él se turnaron para empalarla con fuerza, el sonido de sus cuerpos chocando se mezclaba con los gritos ahogados de Jasmine, que tenía los pezones duros como piedras y el coño empapado que goteaba sobre el tapete. Tamara le metió dos dedos en el culo mientras Maximiliano le escupía en el coño, preparándola para lo que venía: los tres se corrieron al mismo tiempo, uno después de otro, bañándole la cara, los pechos y hasta el pelo con su leche espesa y caliente, mientras Jasmine se retorcía en un orgasmo tan fuerte que casi se desmaya. La leche le resbalaba por la cara, mezclada con sus lágrimas y el sudor de tanto joder, y cuando por fin se dejó caer en el suelo, exhausta pero satisfecha, los tres se quedaron mirándola con sonrisas pervertidas, sabiendo que volverían a llamarla pronto.