Blackprincess domina y me hace su esclavo en la oficina
Blackprincess me atrapó en el baño de la oficina, donde nadie podía entrar sin llamar. Su culo prieto y su coño bien abierto me volvieron loco desde el primer segundo, pero el peligro de que alguien nos pillara solo me ponía más duro. Me obligó a arrodillarme y chuparle los pezones mientras ella se reía, sabiendo que yo no podía resistirme. Sus uñas se clavaron en mi espalda cuando me empotró contra la pared, metiendo mi polla hasta las pelotas mientras gemía bajito para que no la escucharan. El sonido de sus tacones en el suelo me ponía más caliente, pero también me hacía temblar cada vez que oía pasos afuera. Cuando me corrió en su boca, me miró con esa sonrisa de domina que me hace temblar, y luego se limpió los labios con el dedo mientras yo seguía jadeando. Al salir, su marido estaba en el pasillo, y ella ni siquiera parpadeó antes de besarlo como si nada hubiera pasado.