La vecina Leitoohollywood me mandó videos y terminó sin bragas y mojada
Esa tarde en mi cama, cuando recibí los mensajes de mi vecina, supe que algo sucio iba a pasar. ¿Cómo decirle que no cuando sus fotos mostraban ese cuerpo delgado y esas tetas que rebotaban en la pantalla? Me escribió que quería probar algo nuevo, que se tocaría mientras yo la veía. Al principio fue tímida, pero rápido empezó a gemir fuerte, metiendo los dedos en ese coño rosado que brillaba de lo mojado. Yo ya tenía la polla dura imaginando cómo sabría, y cuando se corrió con el rostro contraído, supe que no pararía hasta empotrársela. En más de 10 minutos, pasamos de las pantallas a mi cama: primero se arrodilló y chupó mi verga como si fuera la última del mundo, luego se puso de perrito y le metí hasta que el culo le temblaba. Gemía tan alto que temí que los de arriba escucharan, pero no me importó seguir embistiéndola mientras sus tetas botaban con cada empujón. Cuando al final me corrí dentro, ella se quedó tirada, la cara aún sonrojada de vergüenza. De repente murmuró que esto estaba mal, pero sus ojos me pedían más.