La reina del sello se entrega a un trío salvaje con gemidos
La reina del sello llegó al castillo con su vestido ajustado, mostrando sus curvas perfectas y su coño ya mojado de anticipación. Desde que vio a los dos guardias con sus pollas enormes, supo que no podría resistirse. Primero se arrodilló y empezó a chupar la verga del primero, sintiendo cómo su boca se llenaba de su sabor salado mientras él le agarraba el pelo con fuerza. El segundo guardia no perdió tiempo y se acercó por detrás, metiendo sus dedos en su culo apretado antes de empujar su polla dura hasta el fondo. Ella gemía sin parar, sintiendo cómo la follaban por ambos lados, sus tetas rebotando con cada embestida. El primero se corrió en su cara, llenándola de semen caliente, mientras el segundo la embestía más fuerte, haciendo que sus gritos resonaran en las paredes. Cuando por fin se corrió, su coño apretó la polla del guardia como una puta desesperada, dejando escapar un gemido largo y profundo. Al terminar, su cuerpo temblaba de placer, con su tanga roto y su coño aún palpitando de excitación.