Canciones calientes que compuse mientras me pajeaba pensando en semen
La primera vez que me vine pensando en esa rubia de culo parado, fue mientras componía una canción con la polla bien dura entre las manos. Sus tetas grandes rebotaban cada vez que se inclinaba para recoger el jabón en la ducha, y yo no podía evitar imaginar cómo se sentiría su coño mojado apretando mi verga hasta el fondo. La segunda vez, me corrí pensando en cómo gemiría si la empotrara contra la pared mientras le arrancaba el tanga con los dientes. Sus nalgas perfectas se contraían cada vez que la penetraba con fuerza, y sus gritos de puta se mezclaban con el sonido de mi polla entrando y saliendo de su coño caliente. La tercera vez, fue mientras me masturbaba imaginando cómo sabría su leche si se arrodillara para chuparme la verga hasta dejarme seco. Sus labios carnosos envolvían mi tronco, y sus ojos clavados en los míos me volvían loco. La cuarta vez, me vine pensando en cómo se correría si la follara en la cocina, con sus piernas abiertas y mi polla enterrada hasta el fondo. Sus jugos chorreaban por mis pelotas, y sus gemidos llenaban el aire mientras yo la embestía sin piedad. La quinta vez, fue mientras imaginaba cómo se sentiría su culo apretado alrededor de mi verga, y cómo gritaría si la penetrara por atrás mientras le agarraba las tetas con fuerza. Cada vez que me corría, sabía que esas canciones eran solo el comienzo de lo que quería hacerle a esa puta caliente. Y ahora, cada vez que las escucho, mi polla se pone dura recordando cómo se sentiría follármela hasta dejarla sin aliento.