Este padrastro no se controla con la hijastra
La hijastra siempre andaba en tanga por la casa, moviendo ese culo redondo frente a él mientras limpiaba o cocinaba, y el viejo no aguantaba más las ganas de meterle la polla dura hasta el fondo. Un día, cuando ella se inclinó para recoger algo, él aprovechó y le agarró las nalgas, apretándolas con fuerza mientras le susurraba al oído que no podía resistirse más. La chica, aunque sorprendida, se mojó al instante, sintiendo cómo su coño palpitaba de excitación. Él la empujó contra la pared, bajándole los shorts y arrancándole el tanga con los dientes, dejando al descubierto su raja bien jugosa. Sin perder tiempo, le clavó la verga hasta el fondo, haciendo que ella gritara de placer mientras él la embestía con fuerza, sintiendo cómo su polla entraba y salía de ese coño apretado. La hijastra gemía como una puta en celo, pidiendo más, mientras él le azotaba el culo y le chupaba los pezones, sintiendo cómo su leche caliente se acumulaba en las pelotas. Con un gruñido animal, se corrió dentro de ella, llenándola con su leche espesa mientras ella se retorcía de placer, sintiendo cada gota de su corrida en lo más profundo. Después, jadeando y sudando, se quedaron abrazados, sabiendo que esto no sería la última vez.