Abuelo cachondo se paja con la polla dura en mayo 2016
El viejo se sentó en su sillón favorito, con la polla bien dura y los huevos peludos colgando entre sus piernas. Se agarró el verga con fuerza, sintiendo cómo la piel arrugada de su prepucio se deslizaba hacia atrás, dejando al descubierto su glande hinchado y brillante. Con movimientos lentos pero firmes, empezó a masturbarse, gimiendo bajo mientras la sangre caliente le subía por el cuerpo. Sus dedos ásperos se enredaban en el vello gris de su entrepierna, tirando con fuerza cada vez que el placer lo recorría. La saliva le caía por la comisura de los labios, mojando su pecho peludo mientras jadeaba sin control. El sonido de su mano golpeando contra su polla dura resonaba en la habitación vacía, mezclándose con los gruñidos guturales que escapaban de su garganta. Con cada embestida, sus bolas pesadas se sacudían, golpeando contra su culo arrugado. Sabía que estaba cerca, que el calor le quemaba las entrañas, y cuando por fin explotó, su leche espesa salpicó su vientre, manchando su piel con chorros calientes. Se quedó quieto un momento, disfrutando del último espasmo de placer antes de relajarse, con la polla aún palpitante y los ojos cerrados.