Chica infiel se folla al negro en el condominio
La muy puta llevaba meses coqueteando con el vecino negro cada vez que se cruzaban en el ascensor, moviendo ese culo redondo con descaro y lamiéndose los labios como una zorra en celo. Un día, aprovechando que su novio estaba fuera, lo invitó a su departamento con la excusa de tomar un café, pero apenas cerró la puerta le arrancó la camisa y se arrodilló para chuparle esa polla enorme con hambre de perra. Él la empujó contra la pared, le subió la falda y le arrancó el tanga con los dientes, metiendo los dedos en su coño bien mojado mientras ella gemía como una loca. La puso a cuatro patas en la cama y le clavó esa verga dura hasta el fondo, embistiendo con fuerza mientras le agarraba las tetas y le mordía el cuello. La muy puta gritaba '¡Más fuerte, cabrón!' mientras él le azotaba el culo blanco con cada embestida, sintiendo cómo su coño apretaba su polla como una prensa. Cuando ya no aguantó más, la volteó y le disparó toda la leche en la cara, llenándole los labios y los ojos mientras ella se lamía los dedos como una cerda. Al final, la muy infiel se quedó tirada en la cama, con la ropa rota y el cuerpo marcado por las marcas de sus manos, sabiendo que nunca olvidaría esa follada salvaje.