Mi novia se corre mientras su amiga me chupa la polla
Estábamos en la sala, ella arriba de mí a cuatro patas con ese culito redondo y bien apretado moviéndose como una loca, mientras yo le agarraba las tetas y le clavaba la polla hasta el fondo. De repente, se abrió la puerta y ahí estaba su mejor amiga, con una sonrisa pícara y los ojos brillantes de lujuria, sin decir ni una palabra se acercó y se agachó justo donde estábamos. Antes de que pudiera reaccionar, la muy puta me agarró la polla dura que ya goteaba por la excitación y se la metió en la boca sin dudar, chupando con ganas mientras gemía y me miraba con esos labios rojos y carnosos. Mi novia, al verla, se volvió loca y empezó a mover el culo más fuerte, empalándose ella misma contra mi verga mientras gritaba de placer. La amiga no se quedó atrás, se quitó el vestido en un santiamén y se puso a chuparme los huevos mientras con la otra mano se tocaba el coño empapado, metiéndose los dedos sin piedad. Yo no podía aguantar más, esa escena me tenía más loco que nunca, así que levanté a mi novia y la puse contra la pared, empotrándola como un animal mientras ella chillaba y me pedía que no parara. La amiga, que ya no podía resistirse, se acercó por detrás y empezó a lamerme el culo mientras con una mano me masturbaba la polla, sintiendo cómo se le escurría la saliva caliente por mis muslos. En ese momento, mi novia se corrió gritando mi nombre y yo no pude aguantar más, así que me saqué la polla de su coño chorreante y me corrí en la boca de su amiga, que se tragó hasta la última gota sin perder ni una gota. Las dos seguían excitadísimas, con los cuerpos pegajosos de sudor y los sexos brillantes por los jugos, pero ya no había tiempo, porque la puerta se abrió de nuevo y tuvimos que separarnos antes de que nos descubrieran. Aunque solo duró unos minutos, ese momento quedó grabado a fuego en nuestras mentes, con el sabor de la polla en la boca de la amiga y el olor a sexo en el aire, sabiendo que esto no sería la última vez.