Canciones calientes que hice en mi tiempo libre y no puedo olvidar
La polla me late cada vez que recuerdo esas noches de puro vicio, cuando el coño de mi ex se ponía tan mojado que hasta goteaba en el suelo. Todo empezó con miradas furtivas en el bar, luego vinieron los roces 'accidentales' hasta que no aguantamos más y nos metimos en el baño. Ella me agarró la verga con fuerza mientras yo le mordía los pezones, gemía como una puta en celo cada vez que la embestía contra la pared. El tanga se le rompió cuando le di una nalgada tan fuerte que el culo le ardió, pero eso solo la excitó más. La puse de perrito y le metí la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su coño apretaba mi verga como si no quisiera soltarla. Ella se corrió gritando, pero yo no paré hasta llenarle el culo de leche caliente. Ahora, cada vez que escucho esa canción, me acuerdo de su boca chupando mi polla con ganas, de sus tetas rebotando mientras la empotraba contra el lavabo. Fue una noche de puro desenfreno, de cuerpos sudados y gemidos ahogados, de una puta que no podía saciarse y un macho que no tenía piedad. Hasta el día de hoy, cuando me toco pensando en eso, me corro como un animal salvaje.