Novia nerd se deja empotrar mientras jode con su avatar
Llevaba horas con los ojos pegados a la pantalla de su pc, mordisqueando el labio inferior mientras su novio le susurraba al oído lo que su personaje le haría en el juego... La polla le palpitaba dentro del short al escucharla gemir cada vez que apretaba sus teclas, imaginando que eran sus dedos los que le metían hasta el fondo. Sin pensarlo dos veces, él le arrancó la blusa de un tirón y le mordió el pezón duro como una piedra mientras le metía dos dedos en el coño empapado, sintiendo cómo su humedad le resbalaba por el muslo. Ella se arqueó de placer, clavando las uñas en el colchón mientras él le susurraban obscenidades al oído: '¿Así que te gusta que tu avatar te folle más que a ti, puta?'. Con un grito ahogado, le bajó el short al instante y se la clavó de una embestida brutal, sintiendo su coño estrecho y caliente tragándose cada centímetro de su verga palpitante. Las caderas le temblaban sin control, golpeando contra su culo en un ritmo frenético mientras ella gritaba cada vez que la cabeza de su polla le rozaba el punto más sensible, ese que la hacía ver estrellas. Él le tapó la boca con la mano para que no despertara a toda la casa, pero no pudo evitar que los gemidos se le escaparan entre los dedos, húmedos y jadeantes. La cama crujía como loca con cada embestida, su culo rojo de tanto azote mientras él la empotraba contra el colchón, gruñendo como un animal hasta que sintió que su coño se contraía alrededor de su polla, apretándola con fuerza. '¡Córrete ya, zorra, que me tienes al límite!', le gruñó al oído mientras le metía los dedos en la boca para que chupara su propia leche que le escurría de entre las piernas. Ella se corrió con un espasmo brutal, su cuerpo temblando como gelatina mientras él le llenaba el coño de leche caliente, sintiendo cómo se le escapaba un chorro por entre las piernas cuando se retiró. La dejó tirada sobre la cama, jadeando y con las piernas temblorosas, mientras él se limpiaba los restos de corrida de la polla con su propia camiseta, satisfecho de haberla dejado más mojada que nunca.