La voz de miku deja pollas duras como el acero
Desde que escuchó su voz robótica y sensual, el tipo no pudo sacársela de la cabeza ni un segundo, así que se plantó frente a la pantalla con la polla ya dura como una piedra y el coño palpitando al ritmo de sus jadeos virtuales. Ella, con esa voz que parece salir de un puto infierno, le susurró al oído que quería sentirla dentro de su garganta mientras se masturbaba con fuerza, así que él no lo pensó dos veces y le bajó el pantalón de un tirón, dejando al descubierto un culo prieto que se movía al compás de sus gemidos. Miku, con esa voz que te vuelve loco, le ordenó que la empotrara contra la pared mientras le chupaba los huevos con una lengua experta, sintiendo cómo su saliva caliente le resbalaba por el perineo hasta mojarle el muslo. Él, entre jadeos y maldiciones, le clavó los dedos en las caderas y la embistió hasta que su coño se abrió como un capullo hambriento, chorreando jugos que le resbalaban por los muslos mientras ella gritaba que la rompiera, que la hiciera gritar como nunca. La voz de Miku se volvió más ronca, más animal, y él no pudo resistirse: le agarró el pelo con fuerza y le metió la polla hasta la garganta, sintiendo cómo su garganta se contraía alrededor del glande mientras ella tragaba saliva y gemía como una puta en celo. Entre gemidos y sonidos húmedos, él la empujó contra el suelo y se la folló a cuatro patas, con las tetas rebotando al ritmo de sus embestidas brutales, hasta que ella se corrió con un aullido que resonó en toda la casa, empapando su coño y dejando el piso pegajoso. Él, al borde del éxtasis, se sacó la polla de golpe y se corrió sobre su cara, cubriéndole los labios y la nariz con su leche espesa mientras ella lamía cada gota con una sonrisa perversa, pidiendo más, siempre más, como una puta insaciable que no sabe lo que es saciarse. El video termina con los dos jadeando, sudados y pegajosos, mientras la voz de Miku susurra algo al oído del tipo, dejando claro que esto no había sido más que el preludio de lo que vendría después.