Blake Blossom se corre en realidad virtual mojada
El chat se llenó de gemidos apenas Blake encendió su cámara con esa sonrisa de puta que sabe lo que quiere. La polla de él ya estaba dura como una piedra al verla morderse el labio mientras se quitaba el top de un tirón, mostrando unos tetones firmes y brillantes por el sudor de anticipación. Sin perder tiempo, ella se arrodilló frente a la pantalla, chupando la punta gruesa como si fuera su postre favorito, sintiendo cómo el sabor salado le excitaba aún más el coño que ya goteaba entre sus piernas. Él no pudo aguantar más y la empujó contra la pared del fondo del chat, empotrándola con fuerza mientras le arrancaba las bragas de un tirón y le metía los dedos en la raja, comprobando que estaba empapada. Blake gritó su nombre entre jadeos, arqueando la espalda cuando él la levantó en volandas para clavársela hasta el fondo, sintiendo cada centímetro de esa verga gruesa estirándole el coño al límite. Las embestidas eran brutales, el sonido de sus cuerpos chocando resonaba en el cuarto junto con los gemidos ahogados que salían de su garganta cada vez que él le daba en el punto más profundo. Él le mordisqueó el cuello mientras le susurraba obscenidades al oído, ordenándole que se corriera sobre su polla, y Blake no pudo resistirse: las contracciones de su orgasmo apretaron su coño como un tornillo alrededor de esa polla que la estaba volviendo loca. La corrida fue tan intensa que él no aguantó ni dos embestidas más antes de vaciarse dentro de ella, llenándole el coño de leche caliente mientras los dos se dejaban caer al suelo, jadeando como locos y con las pieles pegajosas de sudor y fluidos. Ella se limpió los labios con el dorso de la mano, mirándolo con esos ojos vidriosos de satisfacción, mientras él le susurraba al oído que esa no sería la última vez que la tuviera así de mojada y necesitada.