Geminisofine se toca con su coño bien mojado frente a cámara
La luz tenue de mi habitación apenas alcanza a iluminar el espejo frente a mi cama, donde la cámara está apoyada temblando un poco, capturando cada detalle de lo que estoy a punto de hacer. Sé que esto está mal, que no debería grabarme así, pero el calor entre mis piernas me dice que no puedo parar. Me quito la ropa despacio, sintiendo cómo el aire roza mi piel sudorosa, y me recuesto sobre las sábanas arrugadas, abriendo las piernas para que la cámara lo vea todo. Mi coño ya está mojado, brillando bajo la luz, y mis dedos no pueden esperar para tocarlo. Empiezo suave, trazando círculos alrededor de mi clítoris hinchado, pero pronto necesito más, así que meto dos dedos dentro de golpe, sintiendo cómo mi carne se aprieta alrededor de ellos. Gimo fuerte, arqueando la espalda, mientras la otra mano sube hasta mis tetas, apretando mis pezones duros. La cámara capta cada gemido, cada movimiento, y eso me excita aún más, como si alguien me estuviera mirando en secreto. Me corro con un grito ahogado, los dedos temblorosos y el coño palpitando, pero no me detengo, porque sé que quiero más. Cuando termino, la cámara sigue encendida, y en el suelo queda mi ropa interior, manchada y abandonada.