Bleubrutal y Rosebrutal follan como animales en su casa
Bleubrutal me miró con esa sonrisa de hijo de puta que me vuelve loca, sabiendo que esto era por venganza, por el otro cabrón que me tuvo antes. Rosebrutal se acercó, sus manos grandes agarrando mis tetas con fuerza mientras su lengua ya estaba en mi cuello, mordiendo justo donde me gusta. Te voy a contar cómo me empotraron contra la pared, cómo su polla gruesa entró de una estocada hasta que sentí cada centímetro rozando mis paredes, cómo gemí tan fuerte que los vecinos debieron oírme. Rosebrutal me levantó como si nada, sus dedos clavándose en mis caderas mientras me penetraba desde atrás, cada embestida haciendo que mi coño mojado chupara su verga como si no hubiera mañana. Bleubrutal se arrodilló frente a mí, su boca chupando mis pezones mientras sus dedos jugaban con mi clítoris hinchado, y cuando Rosebrutal aceleró el ritmo, sentí que me iba a correr en sus manos. El sudor nos pegaba la piel, los gemidos se mezclaban con los golpes de carne contra carne, y cuando Bleubrutal me hizo girar para que Rosebrutal me follara boca arriba, su polla entraba tan profundo que casi lloré de placer. No te imaginas cómo se siente tener dos hombres así, uno follándome el coño mientras el otro me chupa los pezones, sus manos por todas partes, sus bocas devorándome como si fuera su última comida. Rosebrutal me agarró del pelo, tirando hacia atrás mientras embestía más fuerte, y cuando Bleubrutal metió sus dedos en mi culo, el orgasmo me golpeó como un tren. El calor me recorrió entera, mis músculos apretando su verga mientras Rosebrutal se corría dentro de mí, su semen caliente llenándome hasta rebosar. Fue salvaje, sucio, y justo lo que necesitaba para olvidarme de ese otro idiota.