Elena Sterni me enseñó sus tetas gigantes y me dejó correrme en sus stockings
Elena Sterni no aguantaba más los celos de su marido, así que cada vez que él se iba, ella me buscaba para follarme como a un perro callejero. Un día, después de una larga sesión de masajes, me hizo poner su coño justo frente a mi cara y me ordenó que le lamiera cada gota de su flujo. Sus tetas grandes rebotaban contra mi pecho mientras me la montaba, y yo agarré sus pezones duros entre mis dedos, haciéndola gemir como una perra en celo. La penetré de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero, sintiendo cómo su carne se apretaba alrededor de mi polla. Sus stockings negros brillaban con mi leche cuando me corrí, manchando el encaje mientras ella temblaba bajo mi peso. No paró de reírse de su marido en mi oído, diciendo que nunca la había llenado así. Siguió moviendo su cadera contra mí, buscando cada gota de mi semen, mientras imaginaba a su marido viéndola así, putísima y empapada. En más de 19 minutos, no hubo un solo momento en que no sintiera su humedad pegajosa en mis dedos. Al final, solo pensaba en lo enojado que se pondría él si supiera que su puta esposa prefería mi polla.