Roxanne Hall desafía a Jack Vegas en una follada frenética con medias
Jack Vegas no esperaba que una simple prueba de resistencia sexual se convirtiera en una batalla campal cuando le dije que no aguantaría chuparme las tetas por más de cinco minutos sin arrodillarse a pedir clemencia. Yo ya tenía las medias ajustadas, el coño más mojado que la puta lluvia, y ganas de que su polla me diera una paliza que dejara huella. Empezó como un juego, con su boca en mis pezones, pero cuando le di la vuelta y me monté encima, las reglas cambiaron: mis caderas lo aplastaban contra el colchón mientras su verga entraba hasta hacerme gemir como una perra en celo. No contenta, lo puse de rodillas para que me lamiera el chocho hasta que le doliera la lengua, y cuando no pudo más, me empotró contra la pared, clavándome contra el yeso cada vez que me penetraba. Sus manos agarraban mis nalgas, aprietan mis cachetes para que su polla llegara más profundo, y yo solo pensaba en cómo lo estaba aplastando con mis tetas rebotando en su cara. Al final, después de más de 25 minutos de escena, Jack Vegas se corrió sobre mi vientre, pero no antes de que yo le dejara claro que él era el que había perdido la apuesta. La mancha blanca en mi piel era la prueba de que, esta vez, la vencedora fui yo.