Madre de Tony Profane se entrega con medias en un polvazo salvaje
“No aguanto más, Tony, necesito que me rompas ese culo desde atrás”. Lo susurré mientras me agachaba frente a él, mis medias negras ajustadas brillando bajo la luz, mi coño ya empapado solo de pensar en su polla monstruosa dentro de mí. Llevábamos días de miraditas robadas en la casa, de roces ‘accidentales’ en el pasillo, de pretextos para estar solos… pero ahora ya no había vuelta atrás. Con un gemido ahogado, me incliné sobre la cama, levantando el culo y separando las nalgas con los dedos para que viera todo mi coño rogando por su verga. Tony ni siquiera se quitó los pantalones del todo antes de clavarse en mí de una estocada, su polla enorme abriéndome de par en par mientras yo gritaba, agarrándome fuerte a las sábanas. Sentí cada centímetro de su verga gruesa reventándome el chocho, sus bolas golpeando mi clítoris con cada empellón animal que me daba. No paró ni un segundo, solo gruñó “puta vieja” mientras me agarraba de las caderas para hundirse más profundo, hasta que sus dedos dejaron marcas rojas en mi piel. Gemí como una loca cuando sentí su leche rebosando dentro de mí, mi cuerpo temblando mientras me corría con su polla todavía enterrada hasta las pelotas. Al terminar, mi tanga roto quedó tirado en el suelo, manchado de mi excitación y de su corrida espesa.