Clitnolly descubre lo que su polla puede hacer en San Valentín
Te voy a contar cómo empezó todo: él no esperaba que su polla fuera tan grande para mí, pero cuando la vi, supe que me iba a reventar el coño de una sola embestida. Empezó a besarme el cuello mientras sus manos apretaban mis tetas, y yo ya estaba mojada antes de que siquiera me tocara el clítoris. Pero entonces pasó algo inesperado: cuando metió los dedos dentro de mí, noté que su polla no era lo único enorme que tenía. Sus dedos eran gruesos y largos, y cada vez que los movía, me hacía gemir más fuerte. Le susurré al oído que quería sentirla entera, y él no se hizo esperar. Me empotró contra la pared, levantando mis piernas para que sus pelotas golpearan mi culo con cada embestida. El sonido de nuestros cuerpos chocando era tan fuerte que pensé que los vecinos nos escucharían, pero no me importaba. Lo único que quería era que me llenara hasta que mi coño no pudiera más. Cuando por fin se corrió dentro de mí, me miró con esa sonrisa de puto satisfecho y me dijo: '¿Ves lo que te hacía falta, perra?'