Wow Love, la madrastra de culo perfecto que desafío a su hijastro a follarla sin parar
Aquella tarde en mi habitación, con el sol entrando por la ventana, lo vi desnudarse frente a mi cama. Wow Love sabe que su culo redondo y ese tatuaje en la cadera son mi perdición, pero hoy quería verle la cara cuando no pudiera aguantar. '¿Crees que puedes manejar lo que tengo para ti?', le dije mientras me quitaba el vestido, dejando al aire mi coño ya mojado. Se lanceró a chuparlo, pero yo le empujé el pecho. 'No, hoy tú vas a correrte cuando yo lo diga, no antes'. Empezó a besar mis piernas, subiendo hacia mi culo, pero lo detuve otra vez. 'Si quieres que te deje meter esa polla dura en mi culo, vas a tener que ganártelo'. Se arrodilló y me dio una nalgada que resonó en toda la habitación. 'Puta, no me desafíes así', gruñó, pero yo solo reí. 'A ver si puedes aguantar, porque esta vez voy a montarte hasta que no queden fuerzas'. Me subí encima, sintiendo como su verga entraba de golpe, y comencé a cabalgarlo sin piedad. Cada vez que gemía, yo aumentaba el ritmo, sintiendo como su polla llegaba hasta lo más profundo. '¿Ya vas a suplicar?', le pregunté mientras lo cabalgaba más rápido, sintiendo como mis tetas rebotaban con cada movimiento. Sus manos agarraban mis caderas con fuerza, pero yo no iba a ceder. De repente, lo sentí tensarse y supe que estaba al límite. 'No te corras todavía, puta, quédate quieto', ordené, pero él ya no podía obedecer. El orgasmo lo sacudió entero, y yo seguí moviéndome para exprimirle hasta la última gota, sintiendo como su leche caliente llenaba mi coño. Justo cuando creía que había ganado, lo vi mirarme con esa sonrisa de sabelotodo. 'La próxima vez, no te dejaré ganar tan fácil', dije, pero ya no podía pensar en eso. Solo en lo bien que se sentía tenerlo así, rendido y jadeando bajo mi cuerpo.