Maynard azota el culo de Evelyn mientras gime de placer
Esa tarde en el sótano de la casa, con la puerta entreabierta y el riesgo de que su marido llegara en cualquier momento, no pude resistir la tentación de ponerle las nalgas al aire a Evelyn. Le bajé los pantalones hasta los tobillos y le di una nalgada seca que resonó en el silencio, haciendo que su coño se humedeciera al instante. Ella se mordió el labio para ahogar un gemido, pero yo sabía que quería más, así que seguí, alternando palmadas fuertes con caricias suaves sobre su piel enrojecida. Su culo se movía bajo mi mano, buscando más contacto, y yo no tardé en deslizar mis dedos entre sus labios, sintiendo lo mojada que estaba. La puse de rodillas y le ordené que me chupara la polla mientras yo seguía azotándola, escuchando sus respiraciones entrecortadas y los sonidos húmedos de su boca. Cada vez que alguien pasaba cerca de la puerta, ella se tensaba, pero yo solo reía y le daba más fuerte, disfrutando de su miedo a ser descubierta. Cuando ya no aguanté más, la levanté y la empotré contra la pared, clavándosela de una estocada hasta que sus caderas chocaron contra mí. Ella se aferró a mis hombros, mordiéndome el cuello para no gritar, mientras yo le susurraba al oído que su marido nunca la haría sentir así. Al final, cuando me corrí dentro de ella, solo pude decirle: '¿Ves por qué prefieres ser mi puta en secreto?'