Marisa Ehret muestra su cuerpo de infarto en lingerie y te desafía a resistirte
Sientes el roce de la seda en mi piel cuando me inclino para ajustar el encaje que apenas cubre mis nalgas, ¿te imaginas lo que pasa cuando me quito todo? Te voy a contar cómo mi ex se arrepiente cada vez que me ve así, con estas tetas naturales rebotando mientras me muevo, el culo prieto marcado por el tatuaje que él odiaba. Te lo hago ver porque sé que te mueres por tocar lo que él perdió, por sentir cómo mi coño se moja al pensar en su cara de envidia. Me agacho y te dejo ver el brillo entre mis muslos, ¿ves cómo gotea? Es por imaginarte detrás de mí, empujando esa polla dura entre mis nalgas hasta que el tatuaje se te grabe en las manos. Te reto a aguantar cuando me ponga a cuatro patas y te muestre el camino, a que no te corras antes de que mis gemidos llenen la habitación. ¿Crees que puedes soportarlo? Porque yo ya siento el calor subiendo por mi espalda, el sudor pegando el encaje a mi piel, y sé que no voy a parar hasta que tu semen me queme por dentro. ¿O prefieres que me lo guarde para él?