Pyra se reta a aguantar tu verga en su culito apretado
Te juro que no vas a creer lo que pasó cuando me desafió a ver quién aguantaba más: ella con mi polla hasta las pelotas en su culo virgen o yo sin correrme antes de que ella gritara pidiendo clemencia. Imagínate mi verga gruesa abriéndose paso entre sus nalgas, cómo su agujerito se resistía al principio, apretando tanto que casi me vuelvo loco. Pero cuando por fin cedió, fue como si su culo hubiera nacido para eso: cada empujón mío la hacía gemir más fuerte, sus muslos temblaban y su coño chorreaba sin control. Te juro que nunca había visto a una mujer tan mojada de puro placer, con la cara roja y los labios mordidos de tanto gemir. No sé quién ganó esa noche, pero lo que sí sé es que la próxima vez va a ser peor: porque ahora ella quiere que le rompa el culo con mi verga entera de golpe, sin piedad. Y te advierto que no pienso fallar.