Roseredrus se entrega al vecino musculoso en el gimnasio
¿Te gustaría estar en su lugar? Te voy a contar cómo empezó todo: 'No deberíamos hacer esto', susurré mientras sus manos me apretaban el culo bajo las mallas ajustadas, pero el calor de su polla contra mi cadera me hizo olvidar cualquier remordimiento. Roseredrus, esa puta madura de curvas perfectas, no pudo resistirse a los abdominales marcados de StrongSrg, que me levantó como si nada y me empotró contra la pared del gimnasio vacío. Mis gemidos ahogados en su boca mientras me penetraba de una estocada, sintiendo cómo su verga gruesa me abría hasta hacerme tocar el cuello del útero. El sudor mezclado con mi excitación, el sonido húmedo de su polla entrando y saliendo de mi coño mojado, y sus gruñidos cada vez más fuertes me volvían loca. Sabía que esto estaba mal, que alguien podía entrar en cualquier momento, pero el morbo de ser pillados solo me encendía más. Cuando me dio vuelta y me puso a cuatro patas, con el culo en pompa para que me follara por detrás, ya no había vuelta atrás. Cada embestida me acercaba al orgasmo, hasta que StrongSrg me agarró del pelo y me corrió en la espalda, marcándome como suya. Al terminar, su esposa estaba en la puerta, con los ojos llenos de furia y deseo a la vez.