Cashfan domina a la novia de su amigo con ese culo perfecto
—¿Te gustaría follarme así, cabrón? —le susurró al oído mientras se arqueaba, mostrando ese culazo en pompa que lo tenía mendigando por atención. La vista era irresistible: turgente, con esas marcas de bronceado que marcaban una franja perfecta entre esos cachetes prietos, y esos tacones altos que le alzaban el trasero como un altarcito para pecar. Te la follaste sin remordimiento, sabiendo que era la novia de tu mejor amigo, y esa traición añade un morbo extra a cada embestida. La agarras del pelo con una mano y con la otra le abres las nalgas para hundirte de una estocada, sintiendo cómo ese coño apretado te ciñe hasta que las caderas chocan. Ella gime fuerte, retorciéndose, disfrutando cada arremetida mientras te susurra que nunca la había cogido así su novio. La pones de rodillas para que te chupe, pero no te conformas y le empalmas la polla entre esos cachetes, frotándote contra su culo caliente hasta que el sudor les resbala. La volteas y le levantas las piernas, embistiéndola con furia mientras ella clava las uñas en tu espalda, mordiéndose el labio para ahogar los gritos. Le chupas los pezones, le muerdes el cuello, y cuando estás a punto de reventar, la subes contra la pared y la ensartás de pie, sintiendo cómo ese culazo rebota con cada topada. Ella te mira con los ojos vidriosos, sabiendo que esto es pura venganza por las veces que él la dejó insatisfecha. Te corres sobre ese trasero rojo, marcándola con tu lefa, y mientras se desparrama por sus nalgas, solo piensa en cómo mañana le contará cada detalle a su novio. La imagen de su cara al enterarse la excita tanto como lo que acaba de vivir.