Judy se deja romper el culo con ese trasero enorme
Judy no puede evitar mover las caderas cuando siente la polla gruesa rozando su culo perfecto. Él la agarra de las nalgas, apretando esa carne firme antes de hundir los dedos en su carne. Ella gime, pidiendo más fuerte, más duro, mientras él le ordena abrirse bien para recibirlo entero. Las gotas de sudor caen sobre su espalda mientras él la penetra de una estocada, llenándola hasta que las caderas chocan. Judy suplica por más, rogando que no se detenga, que la use como su puta sumisa. Él le da nalgadas, marcando su piel mientras la empotra contra el colchón, sintiendo cómo su culo se ajusta a su verga como un guante. Los gemidos de Judy se vuelven más agudos, suplicando que le corra dentro, que la llene hasta rebosar. Él gruñe, agarrando su pelo con fuerza mientras se clava hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de su polla. Judy tiembla, sintiendo el calor de su leche dentro de ella, sabiendo que la próxima vez será aún más brutal.