La rubia de tetas grandes Sky Bri se desnudó para tentar
Esa tarde en el apartamento de Sky Bri, el aire se volvió denso cuando ella empezó a moverse frente a la cámara con esa sonrisa pícara. Llevaba horas enviándole fotos en lingerie a su novio, movimientos lentos que sabían a provocación pura, el encaje ajustado marcando el contorno de sus tetas gigantes, el culo respingón que se meneaba justo fuera de alcance. Cuando por fin se quitó el sujetador, dejó caer los tirantes con un dedito, los pezones rosados duros como canicas, la piel de gallina mientras se acariciaba los pechos con las dos manos. El tanga negro apenas cubría ese coño depilado, los labios brillantes de humedad cuando pasó los dedos por encima, gimiendo suavecito para torturarlo. Se dio la vuelta, agachándose para que el culo perfecto quedara a la vista, el tanga deslizándose por sus muslos hasta caer al suelo. El novio ya no aguantaba más, pero ella seguía mordiéndose el labio, las nalgas apretadas, las nalgas separadas un instante antes de volver a cubrirse, siempre jugando. Cuando por fin se recostó en el sofá, las piernas abiertas, los dedos hundiéndose en su propia humedad, él no lo pensó: se abalanzó sobre ella, la polla dura como piedra, empujando hasta hacerla gritar, los senos saltando con cada embestida, los muslos temblando mientras ella arqueaba la espalda, las uñas marcando su espalda. La sintió mojada, apretada, casi no podía respirar mientras el culo de Sky Bri golpeaba contra su pelvis, los gemidos convirtiendo el aire en fuego, hasta que ya no pudo más, corriéndose adentro con un gruñido animal, los dedos de ella clavándose en su cuello mientras se estremecía. El sonido de la respiración agitada llenó la habitación, los cuerpos pegados, calientes, sudorosos, pero la cámara seguía grabando cuando ella, con una sonrisa satisfecha, le susurró al oído algo que no se entendió, pero que hizo que él volviera a endurecerse de inmediato. Eso fue lo último que se vio antes de que la pantalla quedara en negro, el eco de los gemidos aún resonando.