Mara Rabuda se pone a cuatro como una perra celosa y no para de mover el culo
Te la comes el coño con furia, sabiendo que otro ha estado ahí antes, y ella solo gime más fuerte. Sientes cómo su culo rebota contra tus caderas mientras la embistes sin piedad, los cachetes se separan con cada estocada, el sonido húmedo de tu polla entrando y saliendo la vuelve loca. Ella gira la cabeza, te mira con esos ojos de puta que te dicen que esto es solo el principio. La levantas del suelo, le das una nalgada que resuena en toda la habitación, y ella aúlla como una perra en celo. La empujas de vuelta contra la cama, le abres las nalgas con las manos y te entierras hasta hacerle tocar el cuello del útero. Sientes que su coño se aprieta alrededor de tu polla, que ya no aguanta más, y entonces ella te desafía: '¿Eres capaz de hacerme correrme como él no pudo?', y tú le respondes con un embiste que la hace gritar.