Madrasta de culo perfecto se sienta y me hace explotar en la bañera
Estaba relajándome en la bañera cuando de repente mi madrastra, Kitty Quinn, entró medio desnuda y sin querer se sentó encima de mi verga dura como piedra. La puta ni se lo esperaba, pero sentí cómo su coño húmedo me abrazaba entero de golpe, sus nalgas gordas rebotando contra mis huevos. Al principio se quedó quieta, sorprendida, pero luego empezó a moverse despacio, gimiendo como loca mientras mi polla entera desaparecía en su chocho apretado. Pude ver cómo sus tetas enormes saltaban con cada movimiento, sus pezones duros como guijarros. La muy perra me montó como una yegua, apretando su culo carnoso contra mi vientre mientras yo le agarraba las caderas para clavarme más profundo. Cada vez que bajaba, sentía cómo sus labios mojados chupaban mi tronco, y cuando subía, el aire frío se colaba entre nuestros cuerpos sudorosos. No aguanté más y le llené el coño de leche espesa, gritando como un animal mientras ella se retorcía de placer. La próxima vez pienso atarla y demostrarle qué tan grande es mi verga.