Vendedora se corre follando por un descuento bueno
La tipa de la agencia llevaba meses coqueteando con ese vendedor de autos cada vez que se acercaba a revisar el motor, pero hoy él le soltó la verdad a quemarropa: si quería el mejor precio, tendría que pagarlo con el cuerpo. Ella, que ya traía el coño caliente desde que lo vio lamerse los labios mientras le explicaba las características del auto, no lo pensó ni un segundo. Se le acercó contoneando las caderas como si el vestido ajustado fuera un guante, le agarró la polla dura que se le marcaba en el pantalón y se la metió en la boca sin preliminares. Él le sujetó la cabeza con fuerza mientras ella le chupaba la verga gruesa hasta que le temblaron las piernas, tragando cada gota de pre-semen que le salía. Cuando ya no pudo más, la empujó contra el capó del coche, le subió la falda hasta la cintura y le arrancó las bragas de un tirón, dejando al descubierto un coño empapado que brillaba bajo la luz del concesionario. Ella gimió cuando él le metió dos dedos dentro sin avisar, estirando su carne rosada mientras con la otra mano le apretaba las tetas por encima de la blusa. La follada empezó brutal, con él embistiéndola desde atrás mientras le agarraba el culo firme, marcándole los dedos en la piel blanca cada vez que la empotraba hasta el fondo. Ella no paraba de gritar, con los pechos rebotando contra el capó cada vez que él se clavaba en su concha mojada, sintiendo cómo se le llenaba el coño de leche caliente mientras él se corría gritando su nombre. Cuando terminaron, ella quedó temblando, con las piernas hechas gelatina y el coño goteando por todos lados, mientras él le susurraba al oído que el descuento era suyo... pero que la próxima vez quería verla de rodillas otra vez.