Canciones picantes que me pongo cuando me la saco
Cada vez que me quedo solo en mi cuarto, pongo esas canciones que me ponen a mil y me hacen agarrar la polla bien dura. La música suena fuerte, el ritmo me excita y no puedo evitar imaginarme a una puta bien caliente chupándome el miembro con esos labios carnosos. Mis dedos se deslizan por mi tronco, sintiendo cada vena hinchada mientras aprieto el culo contra el colchón. La imagen de su coño mojado y apretado me vuelve loco, imaginando cómo gemiría si la empotro contra la pared. Mis embestidas serían profundas, brutales, hasta que su cuerpo tiemble y me ruegue que me corra dentro. El sudor me cae por la frente mientras me masturbo más rápido, sintiendo cómo la polla late antes de explotar en un chorro caliente. Cada gota que cae me deja satisfecho, pero sé que en cuanto suene otra canción, la puta de mi mente volverá a provocarme. No hay forma de resistirse cuando el deseo me domina así, y solo quiero repetirlo una y otra vez hasta quedarme sin fuerzas.