Van impotente mira a harry follando a dos putas calientes
El muy marica ni se atrevía a tocar aunque le hervía la sangre al ver cómo Harry, con esa polla gruesa que tanto le ponía, se la clavaba a las dos zorras de tetas gigantes sin piedad. Una gemía como perra en celo mientras él le chupaba el coño empapado hasta dejarla sin aliento, y la otra se retorcía de placer con un piercing en el clítoris que no dejaba de vibrar. El van no aguantó más y se masturbó como un degenerado, pero solo alcanzó a correrse un hilito de leche mientras Harry, con esa sonrisa de cerdo satisfecho, le metió hasta los huevos en la boca a una de las zorrillas para que le limpiara bien la polla sucia. Las dos putas, con sus body de red y esas tetas que rebotaban como globos al ser empotradas, no paraban de gritar y pedir más, una rogándole que le llenara el culo de leche mientras la otra le lamía los huevos con esa lengua perforada que las volvía locas. Harry no tenía piedad: alternaba entre azotes en el culo mojado de una y mordiscos en los pezones duros de la otra, mientras el van no podía más que babearse al ver cómo se la metía por todos lados, sin dejar ni un centímetro sin tocar. La escena se volvió más salvaje cuando una se subió encima de la otra para lamerle el coño mientras Harry le daba por detrás, con embestidas tan profundas que se le oía el culo slap slap a cada empujón. Las gemidos eran música para sus oídos: gritos agudos mezclados con gruñidos de Harry al correrse dentro de esa boca ansiosa que no dejaba escapar ni una gota de leche espesa. Al final, las dos putas, con las piernas temblorosas y los coños más rojos que un tomate, se dejaron caer sobre el asiento del van, exhaustas pero con ganas de más, mientras Harry se limpiaba el sudor de la frente y el impotente se quedaba con la polla flácida y los huevos vacíos, deseando poder ser él quien las follara como lo había hecho su amigo.