Dever Alex empala a Netu Bhabhi con su verga gigante
Netu Bhabhi llevaba días mordiéndose los labios cada vez que Dever Alex pasaba frente a su casa con esa polla enorme colgando bajo el pantalón ajustado. Hoy no pudo resistirse y lo invitó a pasar, sabiendo que esa verga gruesa y venosa terminaría reventando su culito prieto y bien usado. Al cerrar la puerta, Dever no esperó ni un segundo: la agarró de las caderas, le bajó el pantalón de yoga hasta las rodillas y le escupió en el coño empapado que ya goteaba por los muslos. Netu gimió fuerte al sentir el primer empujón, con la cabeza echada hacia atrás y los pechos pesados rebotando sin control mientras él la empotraba contra la pared del recibidor. La polla de Dever entraba y salía con fuerza, cada embestida le arrancaba un quejido gutural mezclado con gritos de 'más duro, cabrón, no pares'. Ella, con el culo bien abierto y los dedos clavados en el sofá, no pudo evitar gemir como una puta caliente al sentir cómo la verga le abría el ano sin piedad, dejándola completamente llena y con los jugos resbalando por las nalgas redondas. Dever, sudando como un animal, le daba nalgadas fuertes cada vez que le clavaba la polla hasta el fondo, haciendo que el sonido húmedo de sus cuerpos chocando llenara la sala. Netu, con la boca entreabierta y los ojos vidriosos, no podía creer lo bien que le quedaba esa verga gruesa partiéndola en dos, sintiendo cada vena palpitando dentro de su culo estrecho que se amoldaba perfectamente a su tamaño. Cuando él le ordenó que se arrodillara para chupársela antes de correrse, Netu no dudó ni un segundo: se tragó toda la polla con la garganta mientras le masajeaba los huevos peludos y gruesos, saboreando el pre que le brotaba por la punta. Dever, al borde del éxtasis, la levantó en peso y la tiró sobre la cama, donde la folló a cuatro patas como si no hubiera mañana, con las tetas enormes aplastadas contra el colchón y el culo levantado esperando el siguiente envite. El choque de sus cuerpos resonaba en toda la casa mientras ella gritaba 'me corro, me corro' antes de que la leche espesa y caliente de Dever le inundara las entrañas hasta hacerla temblar de placer. Netu quedó tirada en la cama, con las piernas abiertas y el coño chorreando, mientras él se limpiaba el sudor de la frente y le susurraba al oído que mañana volvería para repetir.