La rubia cachonda no imaginó que el dinero sería lo más fácil
Ella creía que aguantar quieta por mil dólares sería pan comido, pero lo que no esperaba era la polla enorme que le iba a meter el tipo por detrás. La rubia de tetas grandes y culo redondo se arrodilló en la cama, con el vestido subido hasta la cintura y el coño bien mojado, lista para que él la empotrara sin piedad. El tipo se acercó por atrás, le agarró las nalgas firmes y le metió la verga hasta el fondo, haciendo que ella gimiera como una puta en celo. Las embestidas eran brutales, el sonido de la piel chocando resonaba en toda la habitación mientras ella se agarraba las tetas y arqueaba la espalda. El tipo le dio nalgadas fuertes, dejándole las marcas de sus dedos en ese culo perfecto, y ella solo pedía más, más duro, más rápido. El calor del momento era insoportable, el sudor le caía por la espalda mientras él le agarraba el pelo y la obligaba a mirar hacia atrás, viendo cómo su polla entraba y salía de ese coño apretado. Ella no pudo aguantar más y se corrió como una fuente, mojando toda la cama mientras él seguía embistiéndola sin parar. Al final, el tipo se sacó y le llenó el culo de leche caliente, dejando a la rubia temblando de placer. Ella nunca imaginó que el dinero sería lo más fácil, porque lo difícil fue resistirse a no gemir como una perra en celo.