Vaishnavy Raj se deja coger a ciegas con mi polla bien dura
—'No me quites las manos, cariño, quiero sentirte sin ver nada'— me susurró Vaishnavy mientras le anudaba el pañuelo negro tras la nuca, dejando su boca entreabierta y esos labios carnosos temblando de anticipación. Llevaba todo el día provocándome: fotos en bikini ajustado, rozándose contra mí al pasar, mordiéndose el labio cada vez que me miraba. Sabía que iba a romperme, y cuando por fin la empujé contra el sofá, su culo respingón ya estaba húmedo y listo. Le bajé las bragas de un tirón, dejando al descubierto ese coño rosado que brillaba de excitación, y sin avisar le metí los dedos hasta el fondo mientras le chupaba el cuello. Ella gimió como una loca, arqueando la espalda para que mi polla dura como piedra le rozara el culo. —'Métemela ya, no aguanto más'— me rogó, y no me hice de rogar: de una estocada le enterré la verga hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo apretado me apretaba como un guante. La empotré contra el sofá, embistiendo con fuerza mientras ella se retorcía, gritando mi nombre entre gemidos ahogados. Le di la vuelta para ver su cara, esos ojos vendados y esa boca abierta pidiendo más, y entonces le clavé los dedos en el culo mientras le follaba el coño con saña. En más de 27 minutos no paré: la hice correrse tres veces, cada vez más fuerte, hasta que al final me corrí dentro de ella, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. Cuando le quité la venda, sus ojos brillaban de placer, y supe que esa noche no sería la última que jugáramos así.