Esposa embarazada se corre en bragas con leche de otro
La muy puta se paseaba por la casa con ese culo enorme y las tetas rebotando, sabiendo que su marido cornudo no podía hacer nada. Cada vez que se agachaba a recoger algo, el tanga se le metía entre las nalgas, marcando el coño bien mojado. Un día, después de que el amante le llenara el chocho de leche, se dejó las bragas puestas y se sentó frente a su marido, moviendo las caderas para que escuchara cómo el semen goteaba. El cornudo se quedó mirándola con la polla dura, imaginando cómo otro le había reventado el culo mientras él limpiaba la cocina. La muy zorra se reía mientras se tocaba las tetas, apretando los pezones duros y gimiendo suavecito para provocarlo. Luego se levantó, dejando un charco de leche en el sofá, y se fue a la cama con las bragas llenas de semen, sabiendo que su marido no se atrevería a reclamar nada. Por la noche, cuando él intentó follarla, ella solo se rio y le dijo que no le alcanzaba la polla para llenarla como el otro. La muy perra se corrió otra vez, esta vez con los dedos, mientras su marido se masturbaba viendo cómo el semen le goteaba entre las piernas. Al día siguiente, las bragas seguían manchadas, y ella las guardó en un cajón para recordarle quién mandaba en esa casa.