Tres amigas se retan a chupar coños y acaban follando
Todo empezó cuando las tres se pusieron a beber en la piscina y una soltó que su coño sabía más dulce que el de las otras. Las otras dos no se quedaron calladas y ahí mismo se armó la apuesta: quién aguantaba más tiempo lamiendo el clítoris sin correrse. La morena de tetas grandes se tiró primero con la lengua bien afuera, hundiendo la cara entre los muslos de la rubia, que ya tenía el coño empapado y oliendo a sexo. Mientras la negrita le agarraba el culo a la morena para que no se moviera, la rubia jadeaba y le agarraba el pelo, empujando su cabeza para que no se detuviera. La morena no se quedó atrás, le empezó a chupar el clítoris a la negrita como si no hubiera mañana, con los labios bien pegados y la lengua haciendo círculos rapidísimos. La rubia, que al principio solo gemía, terminó dejándose llevar y se corrió en la cara de la morena, mojándole toda la boca mientras gritaba que no podía más. Pero la apuesta no terminó ahí, porque la negrita, que ya tenía la polla dura de verlas, se levantó y se sentó en la cara de la rubia, enterrándole la entrepierna hasta que la rubia no pudo ni respirar. La morena, sin perder tiempo, se subió encima de la negrita y empezó a cabalgarla como una posesa, con las tetas rebotando y los gemidos ahogados en el coño de la negrita. La rubia, que ya se había recuperado, se puso de rodillas y se tragó la polla de la negrita bien hondo, ahogándose con cada empujón hasta que la negrita le agarró la cabeza y se corrió en su garganta. Al final, las tres quedaron tiradas en el suelo, sudorosas y exhaustas, con los coños brillantes y las piernas temblorosas, mientras se reían de lo que habían hecho. La morena le pasó la lengua por los labios a la rubia, la negrita le apretó los pechos a la morena, y otra vez se volvieron locas, esta vez sin apuestas ni retos, solo puro placer sin límites.