Jazmín salvaje quiere más sexo anal sucio
Jazmín no podía contenerse más, esa gruesa verga de Bryan le tenía el coño ardiendo y el culo deseando ser empalado sin piedad. Desde que sus labios se rozaron en esa fiesta, no hacía más que imaginarse cómo sería sentirlo dentro, cada centímetro de esa polla dura que le mojaba la tanga con solo mirarla. Bryan, al ver cómo se mordía el labio inferior mientras se retorcía en el sofá, no pudo resistirse y se lanzó sobre ella, arrancándole el sujetador de un tirón para dejar al descubierto unos pechos perfectos y duros que le pedían a gritos ser lamidos. Jazmín gimió cuando sus dedos gruesos le abrieron el coño empapado, sintiendo cómo los jugos le resbalaban entre las piernas mientras él le susurraba al oído lo puta que estaba por necesitar tanto. Sin perder un segundo, Bryan la volteó boca abajo, le bajó las bragas hasta los tobillos y le escupió en el culo, preparándola con saliva antes de clavarle la polla de un solo empujón que la dejó sin aire y con los muslos temblando. Ella chilló de placer cuando sus embestidas se volvieron brutales, cada golpe le hacía vibrar el vientre y le dejaba la piel marcada con marcas rojas de sus uñas clavadas en la carne. Bryan no se conformó con follársela por detrás, le metió dos dedos en la boca para que se los chupara mientras le llenaba el culo de corridas espesas que le resbalaban por las piernas, dejando un rastro blanco que manchaba la cama como si fuera pintura. Jazmín, exhausta pero más necesitada que nunca, se dejó caer sobre él, sintiendo cómo su coño seguía goteando mientras le robaba besos sucios entre jadeos, deseando que nunca se acabara esta noche de locura descontrolada entre cuerpos sudados y gemidos ahogados.